Corazón delator
El corazón acaba de acusar que te ha dejado de amar, más me pregunto si el cuerpo te ha dejado de extrañar, parece gracioso nuestra relación comenzó y terminó enmarcada en el sexo, en nuestros retosos eternos en los cuales se nos iba la vida.
Al parecer la tensión corporal que siempre mantuvimos y el fuego ardoroso que podíamos dilucidar al mirarnos se extinguió, me amaste demasiado tarde, me amaste cuando mi amor estaba en etapa terminal quizá por miedo a perder a tu eterna amante. Nunca entendiste, nunca pudiste comprender el lugar que ocupabas en mí tú eras realmente yo, tú eras el ser obscuro que soy; una mujer que busca su propio placer, aquella que busca tener todo sin perder nada, la mujer bipolar que te presentó su cara de ángel y demonio.
Nunca pensé que llegaría el ocaso de la relación asquerosa y tortuosa que manteníamos, donde ambos sufrimos y nos recriminamos, a pesar de lo asqueroso debo confesar que me encantaba chapotear en el mar de tormentos porque ese agraz, ese sentimiento de culpa, esos ratos furtivos me devolvieron la vida y finalmente era yo. Me confieso, me gusta sentir el deseo y pierdo el interés cuando el fruto deja de ser prohibido, pierdo interés cuando me acostumbro a los besos y caricias de un hombre.
En verdad te amé como a ninguno, te amé por no amarme, amé por los dos y finalmente amé la mentira que eramos tú y yo, pero al parecer sin un tercero las cosas no funcionan, no somos gente normal; tú querías serlo y simplemente yo quería vivir mi eterna aventura en donde podía ser ruda y sutil.
Sé que muchas veces pensaste que era un puta y lo fui, fui tu puta sin mayor restricción me entregue al juego lamentablemente me enamoré y tú sabes que hice de todo para escapar de tí pero una vez más mi corazón se tornó delator, ahora me delata por última vez, ya no te amo, ya no sufro por ti, ya no deseo amar por los dos y mucho menos ser la idiota que te haga feliz sólo por la obligación que impones al llenarte la boca con tu amor barato que llega tarde y que es incapaz de hacerme feliz.

