Los hilos del destino
Muchas veces he sentido que estoy atrapada en los hilos de mi destino, tal como si fuera un pequeño bicho víctima de una tela de una araña voraz y cruel que desea comerme para saciar su hambre.
Ahora despues de tantos hilos rotos me doy cuenta que no hay nada peor que ser la víctima o hacerse la víctima del destino, todo lo que sucede pasa por algo y en algún minuto nos daremos cuenta de las razones y de los por qué.
Lentamente me deshago de mi antiguo telar, dejo de ser Penélope, dejo de tejer y corto poco a poco los hilos que me unen a ese Odiseo, me deja de importar que vuelva a Itaca, he descubierto que la vida sin él no es tan mala, sino todo lo contrario. No digo que nunca lo hubiera amado, sino que en realidad el amor tiene un fin, no utilizaré las excusas del destino y de sus malas jugadas, los errores los cometemos las propias personas pero el saber superarlos es uno de nuestros grandes retos.
No quiero hacerme la valiente, soy uno de los seres más cobardes sobre la tierra, pero ya no quiero ser víctima, no lo niego aún se me vienen a la cabeza ideas locas, a ratos me invaden los recuerdos y las ganas de un rapto express, pero debo ser agradecida de lo que yo misma escogí porque sé que es lo mejor para mi tranquilidad.
Honestamente ya no quiero sufrir, ya no quiero cuestionar cada acto, cada caricia y cada palabra, ya no quiero hacer promesas que no cumpliré ni plantearme proyectos que no llevaré a cabo. En realidad ahora soy un impulso, esa es una peligrosa decisión, disfrutar el momento hacer lo que se te cruce por la cabeza es tremendamente satisfactorio, pero bastante cruel. En el fondo de mi alma tengo miedo a sucumbir a mi circulo vicioso, quizá no con el mismo hombre, pero debo reconocer que tengo especial habilidad para meterme en telas de arañas y enredar mis ya enmarañados hilos del destino.

